Entender el problema
Analizamos qué ocurre, a quién afecta, qué proceso existe y qué resultado se necesita conseguir.
No necesitas saber qué tecnología necesitas. Explícanos qué ocurre y estudiaremos si existe una solución que tenga sentido técnico, económico y operativo.
Antes de hablar de funcionalidades, hablamos del problema. El objetivo no es vender software: es determinar si una solución tecnológica puede mejorar realmente una situación.
Si no es viable, no se crea. Si no aporta valor, no se vende.
La eficiencia también consiste en saber cuándo no desarrollar una solución.
Analizamos qué ocurre, a quién afecta, qué proceso existe y qué resultado se necesita conseguir.
Valoramos la viabilidad técnica, económica y operativa antes de comprometer recursos.
Una solución técnicamente posible no siempre es una solución adecuada. Debe aportar una mejora suficiente.
Solo planteamos el desarrollo cuando el análisis demuestra que la solución merece ser construida.
Cada caso se analiza individualmente. El objetivo del proceso es llegar a una decisión fundamentada, no forzar un desarrollo.
Explícanos qué ocurre, qué necesitas mejorar y qué resultado buscas.
Analizamos el proceso, las personas implicadas, las limitaciones y las necesidades reales.
Valoramos si existe una solución tecnológica técnica y económicamente razonable.
Si tiene sentido abordarlo, definimos alcance, enfoque y condiciones de la solución.
Construimos la solución acordada y trabajamos en su puesta en funcionamiento.
No trabajamos con un catálogo cerrado de soluciones. Dependiendo del caso, podemos estudiar automatización de procesos, herramientas internas, aplicaciones web, gestión de información, integraciones, sistemas de apoyo a la toma de decisiones u otras alternativas.
No hace falta que tengas definida la solución. Cuanto mejor podamos entender el contexto, mejor podremos valorar si merece la pena avanzar.
Si el problema merece ser estudiado, cuéntanoslo. Nosotros nos encargamos de analizar si existe una solución que tenga sentido.